Perderme entre melodias, irme lejos, no volver...

Perderme entre melodias, irme lejos, no volver...

Asi soy yo. Asi me gusta ser

Bienvenido señor lector.
En este blog no encontrará más que las experiencias, anécdotas y reflexiones de una adolescente rara, perdida y algo rayada.
Si no es lo que buscaba, es libre usted de retirarse.
Si quiere saber de que se trata todo esto, sea usted bienvenido...
Juanita.

domingo, 23 de octubre de 2011

Para el que ya no va a volver

¿Nunca se imaginaron a su “alma gemela”? ¿Aquella persona perfecta para ustedes? ¿Sus cualidades, sus características, su personalidad? ¿Nunca? Yo si…
Y quizás fue de tanto imaginármelo que apareció un día, así, de repente. Y poco a poco me fui dando cuenta que era perfecto, desde su forma de hablar, su poesía encantadora, su amor por la música, hasta nuestras charlas que parecían no tener fin, aunque las tenían, cerca de las 4 de la madrugada.
Y no sé si me enamore, pero lo quise, más que a nadie en el mundo. Llego a ser mi único y más auténtico deseo. 
Me perdía en sus palabras, solo con el hecho de hablarme llenaba de alegría mis noches y no necesitaba nada más, nada más que hablar con él y sentir como esa conexión automática me hacía feliz, pensando que por fin, por fin había encontrado a aquella persona.
Pero el tiempo paso, y pronto nuestras charlas interminables, su poesía encantadora, su increíble manera de ver la vida –tan parecida a la mía- dejo de hacerme feliz. Necesitaba más, necesitaba amor, su amor. Necesitaba que me quisiera tanto como yo a él.
Pero en medio de tanta perfección, había defectos y uno de ellos era la cobardía, algo le provocaba un terror particular hacia el amor, hacia el compromiso. Y por más que yo intentaba hacerle ver que no había nada que temer, él me ponía obstáculos y no podíamos avanzar de aquella situación. Y yo necesitaba amor…
Por eso hui, casi torpemente, con alguien que ni siquiera quería realmente y el tampoco. Y en medio de abrazos fingidos y falsos “te amo”, no pude dejar de pensar en mi chico perfecto, aquel que escapaba de sus sentimientos.
Y por eso volví, completamente arrepentida, suplicando que me perdonara. Pero era demasiado tarde: Yo, la chica de sus sueños, lo había decepcionado y las cosas no se arreglarían de un día para el otro.
Esas semanas fueron torturosas, me acostaba en mi cama a pensar en cómo había perdido a la persona que más valió la pena en toda mi vida. En lo patética, torpe y estúpida que era… Hasta que volvió, no podía dejarme, así como yo no lo podía dejar a él. Pero con el tiempo me di cuenta que ya no era el mismo, nuestras charlas no se prolongaban hasta largas horas y su manera de hablarme era seca, vacía, como si estuviera hablando con alguien que apenas conoce. Y así como vino se fue, y desapareció. Meses sin saber nada de él, incontables noches en las que me dormí llorando y era increíble, porque nunca había llorado por alguien de esa manera. Nunca había extrañado a alguien así
Pero me pidió perdón, y yo como la estúpida enamorada que soy, le suplique que volviera y volvió, no sé si por voluntad propia o por lástima, pero no hablaba con él, hablaba con un desconocido. Un monstruo que me sacaba mi felicidad, y la volvía preocupación y tristeza. Ya no era el, ya no era perfecto, pero igual lo deseaba porque no perdía las esperanzas de que alguna vez apareciera aquella persona con la que había compartido los momentos más felices de mi vida, felices gracias a él.
Pero no ocurría, y yo me iba consumiendo poco a poco en la desesperación, y una noche en la que me quede sin lágrimas, con la garganta seca y la cabeza punzante del dolor, decidí que no iba a llorar más, que no iba a sufrir. Esa persona no era más él y nunca más volvería a serlo. Le dije que tenga buena suerte, que ya había dado lo suficiente de mí
Y lo abandone, justo como lo había hecho mi chico perfecto, mi alma gemela, la razón de mi desvelo y la de mi felicidad, meses atrás.

Perdone usted, señor lector, por tener que leer estas líneas tan deprimentes. Pero tengo la esperanza de no ser la única que se haya ilusionado torpemente, que se haya elevado hasta los cielos y luego le haya tocado caer al suelo estrepitosamente. Espero no ser la única que quiso con locura a la persona equivocada.

Juanita.

7 personas dieron su opinión:

Gabriel Martinez dijo...

=')

"Y en medio de abrazos fingidos y falsos “te amo”, no pude dejar de pensar en mi chico perfecto, aquel que escapaba de sus sentimientos."

Ame esa parte.

★✰SaYu✰★ dijo...

Dios! entiendo tanto tus palabras... Yo estoy estoy luchando para no caer tan estrepitosamente, o por lo menos, caer de pie.

Pipi dijo...

Me siento demasiado identificada con tu historia, realmente me paso lo mismo. No se olvida, pero por suerte se supera. Suerte !

Anónimo dijo...

Me recordó a la historia de Tres metros sobre el cielo.

javiera dijo...

escribes muy lindo, pero un consejo...no pongas un fondo negro con letras blancas, debido a q provoca q leer sea más complicado :)

Manuel dijo...

y es asi como un texto escrito por una desconocida cala tan en mi que me hace sentir tan infelizmente feliz
infeliz por el hecho de que basicamente he leido la historia de mi vida
feliz porque ahora se que por lo menos mi narrador no solo cuenta mi historia :')

MASSIEL dijo...

tenes razon en todo!!! wow tus lineas no es deprimente es verda io te entiendo muy bien y todo por cobarde q es uno.

=)

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