- - -¿No estás un poquito grande ya?- Me dijo mi madre mientras yo miraba embobada un capítulo de Tom & Jerry que ya me sabía de memoria.
- -¿Por qué? Siguen siendo geniales, nunca voy a estar vieja para la genialidad-
Y es que no podía evitar perderme entre esas imágenes que me hacían recordar a aquellos tiempos lejanos, donde todo parecía tan nuevo, tan fresco. Sin preocupaciones más graves que no dejar que el globo tocara el piso ni dolores más profundos que los raspones en las rodillas.
De pronto me sonrío pensando en aquellas tardes cuando llegaba de la escuela, almorzaba, hacía mis deberes y a las 4 de la tarde me dejaban salir a jugar a las calles de mi barrio que, después del paso de los años, sigue estando igual. Pero ninguna de las nenas quería jugar conmigo, a esa hora veían Floricienta en la tele y a mí no me gustaba. No entendía cómo podían estar tan enloquecidas en esas novelas donde se la pasaban peleándose y besándose, prefería con todo mi corazón mirar Pokemon a la noche después de ducharme.
Entonces mi único recurso para no aburrirme eran los varones de mi barrio, ya desde chiquita no era una nena como todas: No me gustaban vestirme de rosa ni las coronitas de princesa. No me gustaba maquillarme ni jugar con mi cocinita ni con mis muñecas, regaladas equivocadamente por mis parientes esperando que yo fuera una princesita rosa como todas las de mi edad.
No, a mí me gustaba cazar sapos, bichos y correr a los ratones. Me gustaba escalar árboles, desgarrando todos mis joggins, me gustaba andar en bicicleta hasta caer agitada al piso. Me gustaba jugar a las escondidas por todo el barrio, embarrarme, ensuciarme, lastimarme, ser picada por hormigas, caer, escalar, mirar dibujitos, comer golosinas, reír.
Extraño esos días donde me decepcionaba por sacarme un tazo repetido en los paquetes de papas fritas y no por gente estúpida. Extraño esos días donde lloraba por perder mi juguete favorito y no por perder a alguien. Extraño esos días donde el amor no pasaba más del que se sentía por mamá, por papá y por el nene lindo del otro grado.
Y yo me pregunto, toda esa inocencia, todas esas ganas de vivir, toda esa afinidad por explorar, por descubrir el mundo, toda esa alegría ¿Se tiene que ir solo por el hecho de ponernos más altos? ¿Solo por el hecho de poder llegar a comprender más cosas? ¿Solo por “madurar”?
Prefiero ser una inmadura, una nena, una caprichosa, una malcriada. Pero por nada voy a matar a la nena salvaje y feliz, por sobre todo, que sigue viviendo dentro de mí. No pienso llevar la misma expresión de amargura que tienen las personas “maduras” y aburridas.
Quiero volver a sentirme igual que esos días en los que éramos felices y nisiquiera lo sabíamos.
Juanita.


5 personas dieron su opinión:
Chama, te ganaste un Stalker con esta e__e sigue publicando, eres lo maximo de la genialidad!
Esos eran días felices en donde nos hubiera gustado saber que algún día los extrañaríamos, al ver que ahora nadie sonríe por cosas simples, que todos prefieren aparentar ser maduros en vez de realmente tratar de ser simplemente felices.
Juana, eres adorable!
¿Para qué decirte que eres genial?
¿Para qué decirte que sigas así y que por favor no cambies?
Si eso lo sabes... de todos modos te lo digo xD!
Eres genial, por favor no cambies y sigue escribiendo de esas cosas tan reales e inspiradoras !
aww.. el tiempo cambia a todo el mundo u.u ... no, no..creo que es el mundo que cambia al tiempo... emm emmm :D
Reconozco que todas las entradas tienen el poder de tocarme el corazon, y eso que pocas cosas lo logran.. Muy buen blog, me encanta como escribes!
:)
madurar es para la fruta :)
y aunque ahora las preocupaciones de mi vida cambian de juntar el album completo de dragon ball a conseguir alguien que me comprenda
sigo siendo el mismo niño bobo y geek que siempre he sido
juntando mis videojuegos y mis comics :)
porque... spiderman nunca me va a abandonar XD
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