Me distraía de todos las inmundicias de la ciudad en aquel viaje largo y tranquilo. Miraba por la ventana de cara a aquel espectacular atardecer, mientras de mis auriculares fluía las melodías, aquellas capaces de transportar a uno hacía lugares remotos en tiempos lejanos, o no tanto...
Empezó aquella canción, hermosa y serena. Sonreí, sonreí mientras los recuerdos comenzaron a correr como una película grabada en mi memoria.
Hacía un tiempo que lo conocía y nos veíamos de vez en cuando. Aquella noche me invitó a su casa...
Allí estaba yo en esa cama, una cama que no era mía. Yo y él besándonos con tanta intensidad, como si ya no existiera nadie excepto nosotros dos. Sus manos en mi espalda comenzaron a bajar hasta detenerse en los botones de mi pantalón. Desabrochó uno, pero luego se detuvo y me miró, evaluando mi reacción.
-No tenemos que hacer esto...- me dijo, mirándome fijamente
-No, si no queres-
-No es que no quiera, es que... es que en este momento no... Solamente me quiero quedar así un rato, nada más...-
-Esta bien- le sonreí comprensivamente.
Me abrazó y estuvimos así un rato, acariciándonos, tratando de sanar nuestras heridas con las manos. Lo vi, su rostro iluminado por la luz de la luna que entraba por la única ventana de la habitación lo hacía verse mucho más triste y melancólico de lo que ya estaba.
-¿Qué pasa?-
-Nada, es... es largo de explicar-
-Sabes que me podes contar cualquier cosa-
-Si...- hizo una pausa, mirando el cielo, buscando como empezar, como ordenar todo lo que sentía y transferirlo a palabras -Es una chica, una de esas que pasarían desapercibido en cualquier lugar, pero... no sé, tiene algo... bueno, tenía algo que la hacía única. Mirara por donde mirara era perfecta, sonará estúpido, pero eramos el uno para el otro... era la razón de mi existir.-
-¿Te dejó?-
-Mucho peor, se fue. Se fue sin irse, no se como explicarlo. Pero ya no es lo mismo, nada es lo mismo. No sé que nos pasó.-
Lo miré sorprendida. ¿Era posible?
-¿Cómo si una parte de ella hubiera muerto? ¿Cómo si fuera una completa desconocida?-
-Exacto... no sé que hacer-
-Deberías tratar de alejarte...- era tan irónico dar los consejos que justamente yo no sigo -pero debes estar cansado de escuchar siempre lo mismo de todos. Lo dicen como si fuera tan fácil, lo dicen hasta con un tono de burla, es tan obvio, tan sencillo "¿Cómo es que no lo podes hacer?". Lo peor de todo es que lo intentas, pero es tan difícil y al final caes de nuevo, en busca de alivio y cuando se enteran te miran con enojo "¿Cómo podes ser tan estúpido? ¿Cómo te dejas basurear así?" es que no lo entienden, no lo entienden.
Sabes que podes encontrar a alguien más, alguien que se preocupe, que no te lastime. Porque, después de todo, si te quisiera tanto como dice ¿Por qué estas sufriendo así? Pero por más que busques, por más que intentes, por más chicas como yo que lleves a la cama ¿Cómo puede olvidarse uno de la persona que te inspiró, que te dio fuerzas, tu única esperanza... tu razón para vivir? Y llegas a la conclusión de que, a pesar de todo, no queres perder aquellos momentos únicos, quizás, los más felices de tu vida. Lo único que queres es tenerla a ella, tan única y maravillosa como fue en un principio.-
El chico me escuchaba y asentía, mientras trataba de disimular las lágrimas que se acumulaban en sus ojos oscuros. Lo abracé, conmovida, y quebró entre mis brazos en un llanto amargo y largo, como si lo hubiera contenido desde hacía demasiado tiempo.
-La queres mas que nada- le susurré, acariciándole el pelo -pero hay un momento en el que hay que aceptar que esos hermosos recuerdos son solo eso y el pasado se fue para siempre, aferrándote a el no vas a hacer que vuelva. Llega un momento en el que hay que elegir entre lo que uno quiere y lo que le hace bien. Si te hace sentir mejor, no estás solo.- el chico levantó su cabeza, secándose las lágrimas.
-Me siento tan estúpido-
-No... alguien, una vez, me dijo que esta bien llorar...-
Nos dormimos mirando el cielo desde la ventana, cada uno perdido en sus propios pensamientos, cada uno reflexionando acerca de su propia "persona que se fue sin irse" y supe, quizás por el modo en el que comenzó a acariciar mi mejilla, que estábamos pensando en lo mismo.
Creo que es tiempo de que elijamos hacer lo que nos hará bien.
Juanita.
martes, 13 de diciembre de 2011
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4 personas dieron su opinión:
Creo comprender perfectamente lo que has escrito... como es que las simples palabras de un ser comun en la sociedad pueden resultar en experiencias en comun con los otros que lo rodean????
Entiendo tus sentimientos y pensamientos, muchas veces nos sentimos tan aislados por estos que no nos damos cuenta que así muchas personas más se están sintiendo exactamente igual. Me gustaría conocerte, compartir relatos y anécdotas. Mi nombre es Carolina y tengo 18 años, aquí está mi msn por si deseas agregarme anghel_327@hotmail.com
Es increible cuanto llegan tus palabras.
(me voy a copiar de aqui arriba^ agregame, si quieres: guillermina.lg@hotmail.com)
wow q intensa segui escribiendo yo digo q de adulta vas hacer escritora. wow me llega como escribis
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